lunes, 23 de octubre de 2017

Historias de Terion: El caballero errante

-" Saravla", "Saravla" , "salve", "salve", al caballero errante- decían los pueblerinos de Quercy.

La recién reconstruida ciudad, después de un ataque Noxeño. Él había comandado los soldados y aldeanos, que no habían jurado lealtad a los invasores por salvar el pellejo y el puesto y habían sido expulsados junto a él, fuera de la ciudad. Se decía que una compañía llamada Lanzallamas, había ayudado considerablemente a liberar aquella ciudad y avisado al consejo para que esta y Puerto Ocaso fuesen liberadas del Gremio de la liberación y el ataque Noxeño.

Otra aventura terminada, pensaba aquel caballero errante mientras partía cruzando el puente y se aventuraba por el camino central de Solis. ¿Qué aventura la esperaba ahora?
Había oído que en Puerto Ocaso se necesitaba de la misma ayuda, pero también había oído que había robos en la Gran biblioteca y que habían prometido una recompensa por atrapar al ladrón. Ya que la paga parecía jugosa y que Puerto Ocaso ya estaba siendo ayudada, pensó dirigirse a la gran biblioteca de Solis.

Los caminos principales estaban especialmente transitados por viajeros como él, que buscaban aventuras, por mercaderes, caravanas de los errans o nómadas y las scortus (aunque estás últimas eran ilegales en Solis ya que la prostitución estaba penada en el reino).


Einar de Quercy, era hijo de mercaderes, estudió en una de las escuelas, con las enseñanzas de la hermandad del sol, como todo humano de Solis, cuando alcanzó la mayoría de edad, no quiso aprender el oficio de sus padres, decidió alistarse al ejercito de Solis, en busca de acción, de ambición y honor. Tuvo buenos maestros que lo entrenaron bien, le mandaron a diversos destinos, primero como guardia de la ciudad de la capital, guardia en la cárcel blanca y después de guardia en el palacio blanco. Aburrido aunque reconocido por sus habilidades y talentos e incuestionable lealtad al reino y su rey, se le permitió ir a luchar a las ciudades costeras contra Nosexos y todos aquellos que atacaban Solis, las Islas Neutras o las naves mercantes de los de Solis. Allí ascendió y fue protagonista de muchos éxitos, con lo que se ganó una fama notable. Después de diez años sirviendo, regresó a casa de permiso, ya que su madre ya había partido al más allá y poco después le siguió su padre. Su relación siempre había sido algo distante, pero en el fondo, Einar había tenido una buena familia que lo había apoyado y cuidado. Por ello, el poder pasar los últimos días junto a su padre y despedir a su madre, le sentaron bien. Después, regresó y de nuevo se aventuró contra nuevos adversarios en una misión secreta para detectar destruir y liberar a los esclavos, del gremio de la liberación. Aquel gremio, vendía esclavizaba y comerciaba con todo de todas las formas posibles. Su símbolo, una balanza con las manos huesudas encadenadas, marcaba a todas sus víctimas. Después de detener varios barcos con mercancías ilegales, para gran alivio de sus superiores, se convirtió en el blanco del gremio y tras una emboscada, estuvo preso durante varias semanas hasta que pudo liberarse y escapar. Fue en esas semanas de infierno donde conoció a quien sería su mejor amiga hasta la fecha, Kaira "la pacífica".

Sus superiores, lo enviaron a la capital de nuevo, ya veterano, para que instruyese a los jóvenes y para tenerlo vigilado y se recuperase de tal trauma. Einar, se dejó cambiar de destino, pero no le gustó que lo tratasen así. Aún era joven y tenía mucho que ofrecer. Allí su amiga Kaira desapareció un tiempo. Después de que uno de sus superiores lograse apartarlo del servicio envolviéndolo en un escándalo relacionado con secuestros de scortus, Einar, logró limpiar su nombre gracias a Kaira y después, él mismo decidió convertirse en un caballero errante y servir al pueblo a su manera. Gracias a ello, su reputación era intachable, gozaba de buena fama, era un hombre justo, valiente, inteligente y buen guerrero.

Cada vez que terminaba una misión y cobraba la recompensa, regresaba a la capital e iba al hostal donde trabajaba Kaira. Ella siempre le conseguía la mejor habitación, la más limpia, y le traía de la cocina la mejor comida. Tenían una buenísima amistad. A pesar de los rumores, nunca había sucedido nada más entre ellos.

Tras jornadas de viaje desde Quercy a Chrysos la capital, entró en el hostal " Hostal de Kapay".
Era bastante tarde, pero aún había llegado a tiempo para que le sirviesen una buena cena y ver el espectáculo de los y las artistas. Ese día, le había tocado a Kaira. Hacía mucho que no la escuchaba cantar. Para el mundo, no tendría la mejor voz, a él, le parecía propio de un ser iluminado. Angelical.

Sonrió al verle entrar. Le pareció que la canción entonaba de otra forma. Con mayor pasión y dedicación. Algunos lo notaron y la vitorearon.

...

"Las luces de Nox se apagan
los amantes salen y se abrazan
entre la oscuridad se unen y aman
porque nada los ata y se desean

Yo los observo desde mi ventana
envidiosa pero dichosa
porque allá donde el amor triunfa
la paz reina fuerte y segura"

...

La muchacha dejó de cantar, saludó, bajó del escenario colocado al fondo y fue hasta Einar.
El Hostelero, le lanzó una mirada de reproche, pero enseguida sonrió al ver que Einar lo estaba mirando a él. Kaira le dio la bienvenida, mientras otro chico, joven, que portaba una lira comenzaba a entornar una canción subida de tono. La gente pareció apreciar aún más aquella canción. Kaira parecía aliviada de verlo allí. Estaba sonrosada, avergonzada y ligeramente irritada. La conocía bien. Einar sonrió.

-No te gusta cantar eh...
-No, pero aquí ya sabes, o trabajas y sabes hacer de todo o...¿Qué quieres cenar?- Preguntó cuando el Hostelero pasó por su lado para escuchar su conversación. Einar, notó el nerviosismo de su amiga.
-¿Bueno, eso es que te ha ido mal hoy? ¿El nuevo encargado te da problemas? ¿Quieres que hable con él?
-No-supo enseguida que le mentía. Se resignó, Kaira sabía defenderse sola, ella había sido esclava el gremio toda su vida hasta su liberación. Era una mujer fuerte y astuta. Cualquiera que viese en sus ojos marrones avellanados, podía apreciar la oscuridad de tristeza que asomaba tras su continua fingida sonrisa. Su cara era redonda a la par que de aspecto infantil, a pesar de las ligeras primeras arrugas de la edad. Kaira rondaba la treintena, tenía un cuerpo pequeño y redondeado, se movía con gran sigilo y era capaz de defenderse bien de otros. Anotó su pedido y fue hacia la cocina a por el pedido. Enseguida los ojos de Einar percibieron que el Hostelero miraba a su amiga más de lo debido. No supo si era porque deseaba hacerle algún reproche por su trabajo o si la tenía una inusual inquina.

El hostelero tenía un porte robusto de un soldado veterano venido a menos. Supuso que lo habrían largado del servicio porque era mayor y se habría negado a instruir o a vaguear haciendo guardias por la ciudad. Manos de herrero, espalda y altura de una bestia. Era un hombre al menos físicamente hablando, peligroso. No le gustó.