viernes, 13 de julio de 2018

Impresiones (22)

Es borroso, pero reconozco ese blanco inmaculado, parecen unas dependencias médicas. No sé de donde. Está demasiado difuminado todo como para ver el contenido completo. Me siento pequeño, indefenso, odio el blanco, asocio el color a algo malo. Algo agobiante, algo totalmente frío y no me gusta. Espera, esos son sentimientos de Ai. Ella pasó tiempo en un hospital de pequeña.

Es una largo  y estrecho pasillo, todo blanco, luces, sin ventanas, puertas a los lados, a veces salen y entran personas de blanco. Estoy atado a una camilla, los correajes son muy fuertes y me hacen daño cuando intento soltarme. Estoy tan aterrado y enfadado por ese ambiente, esa situación, que grito que me suelten. No escucho ruidos, solo olores raros, fuertes. No me gustan. Entonces, todo cesa. Abro los ojos totalmente mareado y sudoroso.

-Vaya. Casi me dejas sorda y los niveles son mucho más altos de lo que esperaba- dice Patil totalmente ajena a mi persona mirando la pantalla táctil y trascribiendo las cosas a su informe. Me despego los cables y espero a que termine su informe y análisis.

-¿Qué has visto?- se lo describo y le revelo lo que Ai me contó de su infancia.
-Por eso detecto siempre esos niveles de ansiedad. Es el color. Claro. Por eso le gustó tanto el sillón de la Reina. Lo anoto, lo anoto. Podríamos dejarle pintar el cuarto del piso de otro color. Podríamos probar que colores le gustan en las pruebas con ella.
-Sí, estaría más tranquila. El blanco es un color que detesta mucho. No me extraña. Lo que he sentido...- aún siento ese temor, dolor, impotencia, miedo... todo eso que ella ha olvidado.
-Ve a ver como está. Quizá has enlazado en un recuerdo que se ha manifestado a modo de recuerdo. Como digo totalmente inesperado y útil.

Enseguida me levanto y sin despedirme voy directamente a nuestro piso. Una vez allí, me encuentro a Ai, sentada en la cocina. Silencio, Nashira y Zaniah deben estar dormidas. Todo en esta Casa ahora está en fase REM.  Todos menos Ai y yo. Solos en el mundo.

Al verme se alegra mucho, me acerco a ella despacio y la abrazo con fuerza. Se echa a llorar, temblando, asustada.
-Lo sé, shhh, estoy aquí estoy aquí.

No quiero dejarla sola. La ayudo a levantarse, despacio. Ella se deja llevar, aún balbuceando cosas que no entiendo. Después la llevo a su habitación y la hago desvestirse para ponerle lo necesario para dormir cómoda. Luego ayudo a recostarse y me siento en el suelo sujentado dulcemente su mano con la mía y con la otra, le hago caricias circulares en la espalda. Sé que eso la calma. Ai cierra los ojos, pero se sujeta firmemente a mi mano.
-No te vayas. No quiero dormir sola.
-No lo haré - le digo convencido
-Gracias...- me interrumpe mientras se duerme.
-... no os dejaré mi Reina - termino convencido de mi destino y posición.

Por la mañana, ella se despierta antes que yo y me zarandea, parece avergonzada por algo, pero no estoy seguro de qué.
-¿Anoche me cambiaste la ropa?
-Bueno estabas en sock, estabas... necesitabas dormir. Ai, no te vi nada. Nada que no... no te preocupes, no volverá a pasar.
-Que verguenza.
-No lo entiendo. Tienes un aspecto bonito y agradable.
-Ya, claro, zalamero, no lo arregles. Es peor. Vamos a desayunar.
-Sí. Vamos.

Hoy comprobaremos si lo que Patil dijo, es verdad, y me intriga saber, que colores le gustan.