lunes, 21 de mayo de 2018

Impresiones (7)

La doctora Patil me indica con amabilidad que la siga detrás de la cortina. Al descorrerla, el cuarto se ensancha más de lo que esperaba. En la pared, hay una serie de cápsulas encajonadas en la pared. En el centro hay un escritorio, una especie de ordenador, del ordenador, salen una serie de cables que van desde escritorio, por el suelo, hasta las diferente cápsulas, unas seis al fondo, otras tres en ambos lados.

-Ahí curamos. No tienes que tener miedo - me explica como si fuese tonta.
-Vale - por si acaso, tampoco me acerco. Ella va al ordenador y comienza a revisar la pantalla.
-Veo que has dormido bien y que tienes hambre, no tengo muy claro lo que puede aceptar tu organismo, pero como veo, tenemos gran similitud en prácticamente todo. También es verdad que cada individuo tiene sus limitaciones y taras, por lo que voy a hacerte una revisión exhaustiva. Con tu permiso, me gustaría que vayas y entres en esta - abre una de las cápsulas, la primera por el lado derecho y sin miedo me meto dentro.

Patil cierra la puerta de la capsula y empieza a teclear. Noto como se enciende una luz cálida ultravioleta y después me sumerjo en un sueño tranquilo y reparador.

Cuando despierto, estoy de nuevo en mi celda, curiosamente no tengo hambre. No sé que ha pasado, ni porqué vuelvo a estar aquí. Miro con cierta ansiedad si Kai está ahí, pero al no verle, me revuelvo intranquila.

Escucho de nuevo pasos, son dos. La doctora y la administrativa. Llevan a Kai en una especie de camilla transportable. Está dormido, pero algo me dice que lo han torturado. También me doy cuenta de que la administrativa está aburrida y que la doctora parece enfadada, frustrada.

Nunca he dejado que se me acercase nadie en la tierra, porque tenía demasiada empatía y al tratar de ayudar a la gente, siempre me encontraba rodeada de problemas o de personas que se aprovechaban de mí. Aquí, es como si ese grado de empatía se hubiese multiplicado de forma extraña y presintiese como son las personas, como si supiese como deben ser o sentir.

No me agrada que hayan maltratado a Kai. Golpeo educadamente la puerta y ambas mujeres me miran con extrañeza. Cuando introducen a Kai y cierran la puerta de su celda. Me preguntan que me sucede.

-Dejadme estar con él. Por favor - ruego preocupada.
-Las normas son las normas, no Ai - dice la administrativa como quien amaestrado un perro. Entonces la doctora Patil le susurra algo y abren ambas puertas.

Me dirijo junto a Kai rapida y alarmada. Al palparle le noto pálido y frío, no me gusta.

-Vamos al habitáculo grande -  susurra la doctora intrigada mientras la administrativa protesta.

Ambas me llevan al fondo del todo, a una celda que ocupa como una habitación entera de mi piso de estudiante. Ahí hay una cama a cada lado. Nos meten dentro y después se marchan.

Escucho a la administrativa protestar y a la doctora Patil diciéndole que ella se hará responsable de lo que haga.

Dejo de escuchar sus pasos y me pongo al lado de Kai. Parece más inconsciente que dormido. Le cojo la mano y no le suelto para nada.

Los segundos y minutos transcurren muy, muy lentos. Si no hubiese dormido tanto podría dormirme y dejar pasar el tiempo. No me gusta estar presa aquí. Es decir. Aún todavía no se que va a ser de mí. Supongo que espero que me devuelvan a casa. Aunque me preocupa más que Kai no vuelva a despertar.

Cada vez está más pálido. Tiene ojeras marcadas. Los labios parece que los tiene amoratados. No me gusta nada. Cada vez su mano está más fría.
-Kai. Soy Ai. Si me oyes. Despierta. Despierta .por favor. No me dejes sola. Kai.

Miro su pulsera, pero no sé cómo funciona. No sé qué puedo hacer. Intento hacerle entrar en calor frotando sus extremidades. Hacer que se mueva. Intento hacer que despierte chocando las palmas y haciendo ruido. Incluso lo abrazo para ver si puedo darle calor.

De repente, por instinto o ida de olla. Pego su pulsera a la mía por la misma superficie. Escucho la voz metálica femenina que se parece a mí.
-Conectando. Iniciando protocolo de emergencia para restauración vital. Autorizar traspaso de energía?
-Yo, Ai, autorizo.
-Autorizacion confirmada. Iniciando. No retire la pulsera hasta finalizar el proceso.

Entonces, las dos pulseras que parecen ligadas como imanes brillan con un tono azul y se produce como una descarga eléctrica que le debe de haber dado a Kai de lleno. Todo su cuerpo se mueve de golpe como si le hubiese dado una gran descarga al corazón con un desfibrilador.

Kai despierta de golpe.

-Proceso finalizado. Aparte el dispositivo.

No solo apartó la pulsera que se separa al momento como si se hubiese desprendido. Sino que yo misma asustada por lo que he hecho y sin comprender nada ni asimilar nada me echó para atrás hasta mi cama.

Los preciosos ojos azules de Kai se clavan en los míos, su expresión es seria.

Me da la impresión de que le he salvado la vida y que el no está nada agradecido por ello.