lunes, 11 de diciembre de 2017

Historias de Terion: el guerrero errante (15)

El sol calentaba con ganas ese día. Hacía verdadero calor, las nubes brillaban por su ausencia, dejando al descubierto un cielo azul claro y precioso.


Los terrenos naturales que rodeaban la hacienda eran enormes y frugales. En el patrio trasero, había un cerco ideado para entrenar. Los guardias personales del señor Ignis rodearon todo el patio armados con escudo, lanza y espada en el cinto. Llevaban armadura con el logo de la casa Ignis.

En la arena para combatir entraron Einar, Aestis y por último Kaira.

Ambos combatientes estaban una frente al otro. Aestis sonría de oreja a oreja haciendo florituras con la espada, tratando de demostrar que era mejor que Einar.

Einar, solo vigilaba, sabía que más allá del combate, estaba en una situación de desventaja total. La quietud era total, la tensión aumentaba según pasaban los segundos.

-Kaira, ponte en medio- Kaira sumisa obedeció.

Einar trató de aguantar las ganas de decapitarlo en ese instante. Debía medir sus acciones con mucho cuidado.

-Kaira, tú nos darás la señal. Quiero que te quedes en el centro. No te muevas, pase lo que pase. Einar, hagamos que esto sea más divertido. ¿No te parece?

Einar no respondió sacó su espada y se lanzó a por él sin vacilar. Aestis respondió y comenzó el combate. Los movimientos de Einar eran más violentos y mucho menos frívolos que los de Aestis, ya que el objetivo no era hacer bonitas florituras con la espada, sino matarle lo antes posible. Aestis en cambio, realizaba florituras y jugaba a esquivarlo con gran destreza. Algo que irritaba enormemente a Einar.

Trató por todos los medios de emplear cortes preciosos y rápidos. Buscó derribarlo en primer lugar para poder apuñalarlo con la espada. Mientras tanto, Kaira se mantenía inexpresiva en mitad de la arena, sin moverse, sin pestañear apenas, sin expresarse lo más mínimo. Aestis a veces jugaba a amagar a colocarse tras ella para usarla de escudo. Lo que detenía y agotaba a Einar. 

Precisamente, en uno de esos amagos, de repente, Kaira se movió. Einar iba a darle en el pecho, Aestis había alargado el brazo y colocado a Kaira enfrente para que desviase su golpe. Esta vez, Kaira reaccionó antes de que Einar pudiese desviar el golpe, Kaira se adelantó con rapidez y la espada la atravesó mortalmente a Kaira. Aestis se apartó, dejándolo muy mal herido.Además Kaira se metió la mano en el bolsillo de su atuendo y sacó unos polvos finos y violetas. Sopló con su último aliento y Einar aspiró aquello, sorprendido por lo que acababa de suceder. 

Los tres cayeron al suelo. Uno inconsciente, uno en trance y por último muerta.