lunes, 18 de junio de 2018

Impresiones (15)

Fin de nuestro primer día de entrenamientos como parte de Casa.

Aunque no nos han dado descanso hasta ahora, por fin, Kai y yo podemos relajarnos en nuestras respectivas habitaciones tras una ducha caliente y una tranquila cena a base de una gelatina rica y saciante.

Nashira y Zaniah nos tratan bien, contra todo pronóstico, por algún motivo, nuestros captores son nuestros aliados. Zaniah mira con desconfianza a Kai todavía, e intuyo que es porque no es de su Casa.

En cuanto a mi, tengo la impresión de que a Nashira, le caigo bien, me trata como a una hermana, aunque nunca he tenido una. Zaniah, perece tratarme más como una especie de madre más que de instructora o tutora.

Estoy agotada. Me tiendo en la mullida cama y me dejo caer en el mundo de los sueños.

Tengo la impresión de que serán unos sueños moviditos. No solo tengo flases de mis recuerdos sobre lo que ha pasado y el miedo que he sentido, sino también nostalgia y tristeza por lo que he dejado atrás, por lo conocido.

Por primera vez, sin embargo, no me siento sola.

Me despierto algo sedienta. Mi alarma pita, me indica que, efectivamente, tengo "necesidad de hidratación".

Voy a la cocina tratando de no despertar a nadie en nuestro "piso" cojo una botella de la cámara, bebo agua, con bastante avidez. Dejo la botella en la basura para residuos. Me siento en la pesa del comedor y contemplo mi entorno. Este blanco me enloquece a veces. No me deja sentirme bien.
Supongo que es porque de niña pasaba tanto tiempo en el hospital que acabé odiando esos colores.
Apenas recuerdo mucho de mi infancia, me crié con mi tío en una casita de campo y en una escuela de pocas chicas. Después con dieciocho, mi tío murió de cáncer y pasé a heredar bastante dinero que no sabía que tenía, no solo de mis padres por mi emancipación, sino también de mi tío.

Vendí la casa y me fue a la ciudad con intención de estudiar, y hacer de mí una nueva identidad. Empezar de cero y encontrar mi sitio. Sin éxito.

Noto una suave palmada en la espalda y unas suaves caricias que giran y giran. Respiro despacio e intento no dar un respingo por el susto.

-Pareces preocupada, intuyo que estás nostálgica por tu hogar - escucho la amigable voz de Kai a mi espalda.
-¿Ummmm, tú no? - trato de sonar tranquila.
-Por eso mismo estoy aquí, trasnochando - dice sentándose a mi lado y deja de acariciarme la espalda.
-Me encantaría estar en un lugar que pueda decir mío, que sienta que pertenezco a algo.
-Vaya, pensaba que estabas solo triste por no estar en tu Tierra, pero veo que es algo más, profundo.
-Pase mi niñez con desconocidos, en un hospital, mis padres murieron en un accidente de coche, yo iba con ellos, yo no recuerdo nada. Mi tío me cuidó cuando me recuperé y me crió. Era bastante distante, no era mal tío, pero nunca sentí que fuésemos una familia. Después murió y me sentí tan sola que me parecía insoportable estar donde me crié. En la ciudad yo era nueva, apenas llegaba al año. Me sentía bastante sola, y no me he dado cuenta hasta que he visto el impacto que toda esta historia ha tenido en mí - suelto de sopetón sin contenerme lo más mínimo mientras mi vista cansada se pierde en las formas oscuras de la cocina.
- Me gusta estar contigo. Supongo que lo que me hiciste ha hecho algo en mí que me ha hecho ser diferente.
- Lo siento.
-No. La verdad es que me gusta. Me siento vivo, me siento bien, estoy triste claro, pero siento esperanza cuando te miro. Siento algo, no sé, es raro. Es muy diferente a lo que sentía en mi Casa. Es nuevo. Siempre me han gustado las cosas nuevas. Esto me, me gusta - resuelve convencido.
- Ellos son tus enemigos...- divago pensativa sin saber que decir.
-Te dije que ellos me dan igual.
-Cierto. Aunque mataron a todos tus seres queridos, a tu casa, y lo habrían hecho contigo.
-Vale. Tú estás igual. Incluso, veo que Nashira te  cae bien, Zaniah y Patil, te caen bien.
-Tú me caes mejor- le suelto para que vea que solo estoy de su lado.

Kai sonríe, me coge de las manos. Junta su frente con la mía indeciso. Cierra los ojos y se queda así, relajándose y buscando, creo, cariño.

Tengo la impresión de que somos dos buenos amigos, a pesar de no conocernos. Eso me asusta, pero al mismo tiempo, me gusta. Me lleve donde me lleve.