viernes, 4 de agosto de 2017

Crónicas de Terion: Breer la leal (11)

-Chrysos, la capital. Bienvenidos- les explicó Gareg a las chicas mientras ellas contemplaban todo con ojos golosos.
-Es tan grande...-susurró Uma emocionada.
-Es tan... hay tanta ...es tan- las alas de Breer se agitaban como locas describiendo todo lo que no podía en su propio idioma. Duwln sonrió por lo que Breer describía.

Las calles principales eran grandes, la ciudad, un gran anillo con una gran calle principal que ascendía desde abajo, la zona más poblada y amplia, hasta el tercer anillo donde solo residía la familia noble al cargo de la ciudad, Veridis. Además de la callejuelas y secundarias que servían de atajo o llevaban a patios traseros. Las construcciones altas y enjutas con techos puntiagudos se alzaban imponentes sobre la enorme población. El blanco sucio y el marrón d los edificios eran los tonos más predominantes en contraste con los puestos, los ropajes, la calzada, los techos oscuros, mientras que el cielo azul despejado contrastaba con los adoquines grises que forman la calzada.

El aire concentrado, lleno de muchos olores diferentes y fuertes provenientes de todas partes, provocaba que tanto Breer como Uma se tapen la nariz en más de una ocasión. Había mucha gente, mucho alboroto.

-pronto os acostumbraréis a este ambiente- susurró Gareg con cautela mientras ayudaba a conducir a Uma el carro por las calles hasta el establo. Tras dejarlo, llevaron sus cosas a un hostal conocido de Gareg en el primer círculo, cerca de la entrada, llamado "La Tetera".

Los recibieron bien, les dieron dos habitaciones, uno para las chicas y otro para ellos. Tras dejar sus pertenencias bien aseguradas, lavarse y adecentarse, bajaron al comedor a comer. Los olores a comida despertaron el apetito en Breer. Uma contemplaba todo ensimismada sin percatarse del efecto que producía su belleza en los demás, que empezaron a contemplar el grupo con gran curiosidad, algo que provocó que los chicos se pusiesen a la defensiva.

-Uma, ten cuidado. Breer, si alguna persona molesta a Uma...- avisó Gareg con recelo mientras Duwln acudía a pedir la comida.
-Lo mataré y si está rico...-comentó Breer en voz baja.
-No. Nada de comer aquí a nadie-le contestó Gareg que no quería problemas.
-Bien. Tú mandas aquí.Tú conoces más- resolvió Breer mientras se dejaba caer en el hombro de Uma. Al parecer, eso mantenía a la gente tranquila en cuanto a ella y por lo que vio, nadie se atrevió a molestar a Uma por su belleza.


Al poco un hombre robusto y mayor les sirvió hábilmente sopa, vino, pan y fruta. Comieron con gran apetito y ganas mientras le local parecía rebosar de alegría, prisas y tranquilidad. Entonces, a Breer le pareció por un segundo oler el mismo aroma que había impregnado su comunidad destruida tras el ataque. Se puso a la defensiva y contempló todo perdiendo el apetito. Nadie atacaría a su comunidad de nuevo.

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