martes, 25 de julio de 2017

Crónicas de Terion: Breer la leal (8)

En la tranquilidad y oscuridad de la cueva de raíces, ambos hombres trataban de recuperar el aliento después de tan brutal escaramuza. Muy pocos habían podido contar que habían sobrevivido a un ataque de las hadas. Duwln, trató de quitarse la cabeza del hada, pero estaba fuertemente asida al brazo. Gareg le hizo un gesto para que le dejase el asunto a él. Duwln fue a replicar pero, finalmente se dejó.

Con mucho cuidado, Gareg, examinó el brazo de Duwln.
-Tiene mala pinta. Espera -comenzó a acariciar debajo de la barbilla despacio, como si le hiciese cosquillas. De repente los ojos del hada se abrieron y reaccionó tratando de morder a Gareg y soltando a Duwln. Gareg reaccionó y la esquivó. La cabeza quedó inmóvil para siempre en el suelo.
-Es horrible- susurró Duwln apenado por las muertes. Gareg cogió un par de vendas y empezó a taponar las heridas de Duwln.
-Es así, no podemos hacer nada, salvo tratar de que tú no mueras o pierdas el brazo- apuntó Gareg con un tono triste en la voz. Duwln trató de ahondar en sus expresiones para poder averiguar a que se refería realmente. Duwln se quitó lentamente la chaqueta de la hermandad dejando al descubierto una camiseta negra de tela fina y los pantalones de cuero fino negro. El brazo tenía varias heridas punzantes y profundas por las que sangraba con abundancia. La venda obviamente no era suficiente.

En ese momento, apareció Breer. Miró la cabeza del hada un segundo y después, sin inmutarse fue preocupada hasta Duwln que era quien más heridas de gravedad presentaba, retiró la venda y comenzó a lamer las heridas.
-Desinfectar- aclaró Breer en el idioma del viento a Duwnl que parecía inseguro respecto a lo que ella le hacía. Gareg había dejado de prestar atención a ambos cuando la elemental de agua apareció. Era la primera vez que veía a una.

Joven, unos treinta ciclos humanos, cabello liso largo, piel azulada pálida, suave y de aspecto húmeda o fría, ojos verdosos, rasgos  y contornos finos y livianos, tras las orejas tenía agallas. Sus labios, amoratados, eran carnosos y deseables. Se perdió en su belleza de tal forma que fue reprendido por Duwln. La chica ni siquiera se inquietó. Llegó tras Breer para curarlo. Llevaba unas sedosas telas verdosas de dos piezas. Una cubría su busto y la otra tenía forma de falda que se abría por un costado.
-Deja que te ayude. Breer ayuda al otro- Breer siguiendo las instrucciones de su amiga, se valieron de lo que tenían, las plantas de los alrededores y las habilidades de curación de Uma para cortar reparar los cuerpos de ambos hombres.
-Los humanos sois tan frágiles- susurró Breer entre pequeñas risas cuando Duwln o Gareg dejaban escapar algún quejido durante el proceso.
-Breer discúlpate y dale un final digno a tu rival- Breer cogió la cabeza sin delicadeza y salió fuera.

-Mi nombre es Uma- Uma le instó a que se echase a descansar y comprobó que lo había curado como era debido.
-Duwln, hermano junior de la Hermandad del Sol. Encantando de conocerla y gracias por su ayuda- el muchacho pareció ruborizarse cuando ella le tocó la frente con delicadeza.
-Gareg-masculló mientras comprobaba que Breer no había ido lejos.
-Tú también deberías descansar. Cuando repongáis fuerzas, os aconsejo que volváis a la aldea.
-Estamos de viaje. Vamos a la capital.
-Os queda mucho camino por delante.
-¿Tú podrías guiarnos por rutas seguras?
-Hay, mucho alboroto en el bosque. Algo pasa. Algo, oscuro.
-Peligroso, muy peligroso-le dio la razón Breer.
-Breer, ¿Que le pasó a tu comunidad?-preguntó Uma con curiosidad.
-Fue atacada y machacada- contestó ella sin querer entrar en el tema.
-Masacrada-le corrigió Gareg con su habitual tono especial.
-Eso.
-¿Otra comunidad?
-No. No sé- dijo entristecida Breer. Se apoyó en el hombro de Gareg y este empezó a acariciar su cabeza con cariño.
-Encontraremos respuestas Breer-Susurró Gareg con ternura. Duwln pareció desaprobar sus gestos, pero no dijo ni una palabra.
-Si vais al consejo, os acompaño- susurró Uma con una sonrisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario