viernes, 21 de julio de 2017

Crónicas de Terion: Breer la leal (7)

-Son mis humanos- amenazó Breer por última vez. Después se lanzó a por la cabecilla. Se apartaron buscando pelear hasta las últimas consecuencias.

 Las demás atacaron a su futura comida. Sin embargo, tanto uno como el otro sabían defenderse. A pesar del gran martillo pesado, Duwln era capaz de manejarlo a una velocidad que superaba a las hadas y lograba aplastarlas de un golpe. Gareg, por el contrario, se movía rápido y empleaba la espada para acertar en la cabeza o las alas. Las que quedaban sin alas eran aplastadas por el gran martillo. Espalda con espalda, manteniendo la defensa, empezaron a caer una a una. En un descuido del joven, una de las hadas logró morderlo, Dareg actuó raudo y cercenó la cabeza de un tajo descendente. La cabeza del hada permaneció asido al brazo de Duwln, que no pudo sino dejarlo estar y continuar luchando con mayor lentitud.

Mientras Breer y la cabecilla luchaban en un duelo de vuelo, tratando de arrancarse las alas, morderse o provocar que se golpeasen con algún obstáculo. Breer sabía que podía ser peligroso alejarse mucho ya que ambos hombres podían tener graves problemas.

Breer subió y subió todo lo que pudo a la velocidad que pudo. Contempló que habían herido a Duwln y a Dareg en el poco rato que llevaban combatiendo. Ambos presentaban dentelladas por todo el cuerpo. Se enfureció. El instinto de posesión y de territorialidad eran naturales en ella. En un rápido movimiento cogió y mordió a su agresora, la apresó y se lanzó al suelo usando su cuerpo de parada. A pesar de que ella se hizo daño, su atacante murió aplastada. Por algún extraño motivo, Breer no se sintió culpable en absoluto de haber atacado a alguien de su especie para defender a dos humanos apenas conocidos. Algo le decía que había hecho lo correcto. Fue hasta ellos con la cabeza arrancada de la cabecilla y tras gritar con todas sus fuerzas y arrojar su cabeza, las supervivientes salieron volando asustadas.

Breer se movió con rapidez, instó a los dos hombres a buscar un refugio natural seguro llevándolos al interior del bosque que acompañaba el camino. Una vez encontrado, los hizo meterse allí para descansar y sanar sus heridas.

El lugar era una cueva natural formada por las antiguas raíces y tronco de un árbol, que debía ser milenario.

Tras tomar unos segundos de aliento, Breer salió volando sin reparar en sus propias heridas. Fue a buscar agua con el pellejo de Greg, a por hierbas medicinales o alguien en el bosque que tuviese la gentileza de ayudarlos.

Encontró a una vieja amiga de correrías que había conocido fuera de la comunidad. Era una elemental. La reverenció con respeto. La muchacha estaba distraída cepillándose el cabello con los pies sumergidos en un pequeño riachuelo.
-Uma, saludos elemental del agua. ¿Puedes ayudarme?- le dijo en el idioma del viento.

 Uma era realmente bella, sus rasgos únicos dotados de una feminidad y perfección absolutas. Era muy apreciada en su comunidad. Los elementales, llegados a su edad adulta debía salir del poblado y recorrer mundo hasta establecerse. Después solían realizar un último viaje con una edad muy avanzada.

Al verla herida Uma fue hasta ella sin mediar palabra y la tomo en sus brazos. Cogió una planta. La meció y le hizo tomar un agua  que hizo brotar de sus manos, que al mezclarse con la planta se oscureció. Breer empezó a encontrarse mejor.
-Breer, me tenías preocupada. Desapareciste y pensé que habías vuelto a la comunidad. Fui a buscarte, pero supe que había sido destruida.
-Ayuda a mis amigos humanos- Uma se sorprendió, pero la acompañó enseguida siguiendo sus indicaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario