martes, 18 de julio de 2017

Crónicas de Terion: Breer la leal (6)

Los viajeros tenían varias formas de ir por los caminos de Solis para llegar a sus destinos. La primera era en carro, como iban la mayoría de los comerciantes. Los adinerados iban en carruajes, otros en metamorfos domésticos entrenados personales o rentados. Por último andando, era la más barata y discreta. Les quedaba unas dos o tres jornadas hasta la siguiente ciudad.

Breer solía adelantarse volando. Era rápida, solía hablar con Duwln en el idioma del viento y a menudo le traducían a Gareg para que fuese aprendiendo. La primera jornada fue soleada, tranquila y sin toparse con nadie. Breer era muy curiosa y examinaba todo con gran entusiasmo. Gareg la observaba inquieto como si temiese que se hiciese daño. Los dos hombres avanzaban juntos, a la par. Mirando a todas partes con desconfianza y calma. Entre ellos sobre todo.
-¿Por qué acompañas a Breer?
-No tengo porque responderte. Mocoso.
-Actuando así, tú eres el mocoso. Recuerda, te he salvado la vida. Me debes una- soltó el monje con tranquilidad.
-¿No se supone que los tuyos hacen las cosas por misericordia?-se mofó Gareg sabiendo de antemano cual sería su respuesta.
-¿No se supone que los asesinos como tú deben estar entre rejas?- le rebatió Duwln con un atisbo de ira en su voz. Gareg le ignoró y continuaron avanzando en silencio.

Cuando se detuvieron para comer Breer se marchó a cazar por su cuenta. Se mantuvieron en silencio para no provocarse mutuamente. Cuando Breer regresó, al parecer, saciada se acomodó tumbada en la hierba y empezó a dormirse. Cuando Gareg fue a despertarla, Duwln le detuvo. Se contemplaron unos segundos a punto de batirse y después lo volvieron a dejar estar.

-¿Por qué la sigues tú?
-No la sigo a ella, te sigo a ti. Para asegurarme de que no la haces daño a ella o a otros. Como has dicho, los míos se dedican a hacer cumplir las leyes y a defender a los débiles.
-Breer no es débil y no necesita defenderse de mi.
Duwln no contestó.

De repente Breer se levantó. Se puso a la defensiva. Un enjambre de treinta hadas aparecieron con intención de comerse a los humanos. Breer se adelantó.
-Son mis humanos.
-Estás en nuestro territorio. Son nuestros. Únete o perece escoria. -Soltó amenazadora la que lideraba el grupo. Los dos hombres se prepararon enseguida para pelear. Breer también mostró sus dientes.

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