lunes, 30 de enero de 2017

Delirante oscuridad (12)

Todo empezó con un pequeño corte en la mano cuando estaba cocinando junto a Bet en la cocina. Nada más empezar, dejó todo y empezó a lavarse y curarse la herida. Bet, que estaba a su lado, al verlo, actuó rápida. La hizo sentarse y la ayudó a curarse.
-Mal día para estar torpe, muchacha.- Le dijo Bet reflexiva y seria.
-Pensaba que los bailes te ponían de mejor humor, pero hoy, esta noche estás un poco...
-Rara? Si. Estoy preocupada. Pensé que sería divertido. Pero estoy preocupada por la señorita Mura. Ella es el freno y soporte del amo Howen y del patán de Bermás, pero andan raros y como la señorita Mura está tan agotada temo que hoy, se escapen para hacer de las suyas. Justo ahora, tu vas y te cortas. No es muy buena señal. Me gustaría que te quedases en la habitación de Bermás. Por favor.
-Mura no confía en Bermás, creo.
-Ya. Tampoco. Aghhh. En fin, calma. Le diré a Bermás que...- De repente entró Howen en la cocina. Fue hasta ella y empezó a examinarla.
-Mala noche para ser torpe ....- Susurró despacio mientras sus ojos se volvían rojos. Eirene ni siquiera se atrevió a moverse.
-Amo, ya me la llevo a la ciudad. - Intentó meterse Bet.
-No voy a hacerla daño Bet. No seas como Mura por favor.- Bet se calló al ver que en efecto, Howen no parecía tener malas intenciones para Eirene. Le retiró lentamente la venda con la que la había cubierto y examino el corte con cuidado.
-¿Te duele mucho?- La miró a los ojos, el rojo había desaparecido. Realmente parecía preocupado.
-Un poco.- Susurró Eirene con el corazón latiendo con fuerza. Era la primera vez que sentía al amo tan cerca de ella. Tan atento a ella. Dirigió lentamente sus labios a la zona del corte y lamió lentamente la herida. Lentamente la herida se fue cerrando hasta no quedar más que un tono rojizo en la piel.

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