domingo, 27 de noviembre de 2016

Delirante oscuridad (8)

Eirene se levantó despacio y descubrió que Bermas estaba forcejeando y peleando con un hombre de rasgos enfermizos, delgado y enjuto, pequeño pero muy hábil y fuerte. Al menos lo suficiente para combatir a Bermas. La señora Mura los observaba escandalizada mientras se dirigía a ella para ayudarla a levantarse.
-¿Estás bien Eirene?- Ella asintió y Mura la puso tras ella con además protector. Eirene se fijo en Mura y el hombre que acaba de aparecer. Era obvio, al menos para quien fuese lo suficientemente avispado.
-Es el amo. El señor Howen Berlag. -Susurró en voz alta lo que pensaba. Mura asintió.

Bermas y el amo peleaban con las manos desnudas, dando golpes fuertes y contundentes. Mura les gritó que parasen. Ellos echaron un pulso con ambas manos.
-Deja a mi empleada en paz Bermas. -Le susurró Howen con una voz fría y cortante.
-Yo no iba a hacerla daño amo. - Le contestó angustiado. Howen consiguió tumbarlo y vencerlo.
-obedece cuando Mura te dice algo. Obedece cuando Bet te dice algo. Si lo dicen es por algo.
-No iba a hacerla daño.- Repitió de nuevo sacando la petaca y bebiendo lentamente el contenido que quedaba. Howen que iba sencillamente vestido con unos pantalones de tela marrones y una camisa de lino blanca, se dirigió a Eirene con la misma humildad.
-Buenas noches señorita...
-Eirene.
-Señorita Eirene...
-No tengo apellido señor Berlag, amo. señor.- Titubeó mientras le hacía una torpe reverencia y miraba al suelo. Howen le cogio las manos y le indicó que lo mirase a los ojos.
-No...no...yo no soy ese tipo de amo. Admito que a veces soy intratable, pero desde que está en casa, me siento mejor.
-Howen...-Le amenazó Mura con autoridad.
-No voy a hacerla daño. Lo juro.
-Howen...-repitieron Mura y Bermas.
-Lo juro.- Eirene le miró a los ojos y descubrió que sus ojos grises cambiaban al rojo y retornaban al gris. Al sonreír, vio claramente los colmillos de un vampiro. Eirene retrocedió, se soltó y santiguó. Howen se rió.
-No te va a servir de nada, yo también soy creyente, Él tiene un gran sentido del humor creándonos. ¿No crees? Los vampiros somos criaturas de la tierra igual que vosotros. Solo que somos nocturnos, y estamos por encima de la cadena alimenticia. Nacemos, crecemos, a veces podemos mezclarnos con humanos, a veces. Morimos también. Nos alimentamos de sangre. Pero hace siglos que tenemos el tratado de paz con los humanos y solo bebemos sangre voluntaria o animal. No te preocupes. Estás a salvo en mi casa.  Siento que oigas rumores horribles. Si, es cierto que soy un amo intratable. Las chicas que vienen a servir se acaban marchando por mi mal carácter. Hoy, en cambio, estoy de buen humor. Por eso me atrevo a venir a presentarme. -Mura lo golpeó en la cabeza, Howen apenas lo notó.
-Disculpate con esas doncellas en cuanto vayas al pueblo Howen, no tubo gracia.
-Subieron al 3 piso sin permiso a robar. -Murmuró él enfadado. Mura suspiró. Bermas se acercó a Eirene.
-No te acerques a ella Bermas. No sino has tomado tu medicina.
-Estoy bien. Solo hablamos. ¿Verdad?- Eirene asintió confusa aún. Mura la abrazó con además protector.
-Vosotros dos  a casa. Howen a comer. Bermas repón tu medicación y tómala. Yo me llevo a Eirene y hablaré con ella. -Empezó a empujarla hacia la casa mientras soltaba improperios que Eirene no entendía.

Una vez en el despacho de Mura, Eirene se sentó. De repente se sintió agotada.
-A ver... por donde empiezo.
-¿Eres un vampiro?
-Medio.
-¿Medio?
-Los humanos y los vampiros, a veces pueden mezclarse. Howen, salió a su padre, yo nací mitad. Cuando a nuestros padres los asesinaron los cazadores de vampiros de la iglesia, El viejo Berlag se hizo cargo de nosotros y nos protegió. Yo y Howen hemos tratado de mantener la paz con los humanos y mantenernos al margen con una buena reputación. Por eso nunca me he casado ni he abandonado mi familia. Howen me necesita. Siento que tengas que verte metida en esto. Por lo visto. Tu situación, tu forma de ser... tú misma les alteras. Les gustas. Esos dos zoquetes siempre andan igual que los adolescentes. Se les pasará ... son un poco tontos. Pero de verdad que no ... cuando te vieron en el bosque, no pudieron resistirse a salvarte... aghh no se cómo explicarte.-Eirene asintió.
-Estoy a salvo. Tengo un buen trabajo. Buen sueldo y necesidades cubiertas. Acepto las normas de la casa y Bet me agrada mucho. Usted también...
-¿De verdad?- Le cogió de las manos y la abrazó muy contenta e ilusionada.
-De verdad. No subiré a la 3 planta ni molestaré al amo si está de mal humor. Bet se encargará de él y yo me limitaré a servirla a usted y la planta de abajo. -Mura empezó a agradecérselo una y otra vez contentísima.
-Por favor, no le digas a nadie  que somos...
-No hay problema, aunque los rumores del pueblo...bueno, el típico chismorreo sin importancia.
-Si, bueno, el viejo tenía fama de loco. Así que no es de extrañar que con nuestra naturaleza, costumbres y mentor, haya chismorreo. Pero nada grave.  No querría perder a una trabajadora tan ...bueno, que narices, a una joven tan encantadora como tú. Bet está encantada. Todos en la casa están, estamos mas contentos porque estás aquí. -Eirene se sintió contenta. Agradecida. A pesar del susto. A pesar de los prejuicios que había tenido siempre contra los vampiros, se habían disuelto porque habían demostrado que eran falacias. Se sentía mal por haberlas creído. Pensó que lo mejor que podía ser era guardar el secreto. A ella también le gustaba estar con Mura y Bet.
-Ve a dormir. Mañana nos vemos. -Se despidió Mura de repente.
-Yo la acompaño- Dijo Bet abriendo la puerta del despacho con una gran sonrisa.

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