domingo, 16 de octubre de 2016

La decisión de Maeve (16)

Cómo si no lo viera. Ambos tratan de disimular lo que sucedió anoche. No me molesta. Al menos a Maeve se la ve feliz. Eso es lo único que me importa. Aunque, admito que también tengo celos. Vale. Si. Me molesta. Quizá debería hacer caso de los consejos de Adila, montando escenas y consiguiendo lo que quiero. No, yo no soy así. Respiro pausadamente mientras me adelanto y examino minuciosamente el camino.

Intento ignorarles y centrarme en el viaje, en las circunstancias del mismo. Como bien dijo Adila, tenemos que llevar a Maeve hasta la Playa del Ocaso. En el primer templo, se erigió un portal oculto que daba a una playa en perpetuo atardecer y amanecer, representación de la vida y la muerte, lugar donde las almas van a reciclarse para volver. Allí, en el límite del mundo espiritual y material, quizá pueda hablar con Madre y Padre a la cara. Ya que últimamente Madre me ignora, como esos dos de ahí...

Veamos, El oeste, mis pasos me llevan solos, como si retornarse a un hogar familiar. A un refugio.
Ya queda menos, mucho menos. Si Maeve está muriendo, es el único lugar donde puedo devolverla a la vida. No tiene porque renacer, allí, puedo usar mis propios dones, mis propios contactos para romper lo que haya hecho ella. Quizá no pueda devolverle los recuerdos, pero si evitar que se sacrifique del todo por ese estúpido llorón.
-Tienes mala cara.-Me dice Maeve de repente.
-¿Te encuentras bien?-Pregunta Ehogan con recelo. Yo solo puedo pensar en cosas horribles y dolorosas para Ehogan y algún pequeño castigo emocional para Maeve por acostarse juntos. En vez de eso, me vuelvo y sonrío de oreja a oreja. Los dos reaccionan con miedo y dan un paso atrás.
-No me pasa nada.- Mi voz está llena de aspereza. Acelero el paso y evito mirarlos, me adentro casi corriendo en el bosque dejando atrás los valles. Cruzar el bosque, cruzar el río, el lago, dos días por las simas de los montes y bajar el camino hasta el antiguo puerto. Coger el bote de los sacerdotes y  a la isla del primer templo. Acelero todo lo que puedo, tengo que llegar rápido. Durante todo el día rehúso a hablar con ellos, marcando la ruta a seguir muy segura. Ehogan me recuerda de vez en cuando que Maeve debe descansar.

En esos momentos me detengo y me adelanto con la excusa de salir a explorar. Se de sobra a donde voy. Nadie, ninguna criatura me va a hacer frente si me ve enfadada. En uno de estos descansos, me alejo más de la cuenta, está atardeciendo. Hemos pasado el bosque, el río y el lago. Quizá antes de llegar a las simas debamos acampar y continuar mañana. Hay varias cuevas que nos pueden servir de refugio. En vez de buscar refugio, de repente, sin venir a cuento despego a una velocidad poco aconsejable y empiezo a subir y a subir hasta dejar muy atrás la tierra. Cada vez más cerca de la cima del mundo. Más arriba. Atravieso las nubes a una velocidad cegadora y siento el viento oponerse. Grito. Con toda la energía que tengo. En el borde del mundo, me asomo al cosmos. Está anocheciendo, hace un frío helador y entonces me quedo sin aire. Me entra sueño y empiezo a caer y a caer. Disfruto de ese momento porque por fin siento algo de paz. No solo me dejo caer sino que pongo mi cuerpo en una postura que facilite la caída, más velocidad. Más. Luego solo tengo que expandir mis alas y dejarlas hacer para planear a tiempo.

Justo casi dos segundos de ese momento, Ehogan me recoge y me sujeta con fuerza. Su cara es el vivo retrato del susto y de la preocupación. Adiós a mi momento de felicidad. Ehogan olvidando que tengo alas, me lleva hasta la sima de la primera montaña que mañana subiremos con Maeve. Allí, la vista es increíblemente hermosa. Aunque no tanto como la que acabo de presenciar.
-Piensa un poco antes de actuar. No seas tan impulsiva.
-¿Impulsiva yo? -Me río de sus estupideces.
-Si. Tú. Maeve te conoce demasiado bien.
-Maeve no sabe nada de mí. Ahora al menos no. Como Arcana de Madre puedo hacer lo que me de la gana y...-Ehoga me abraza sin que pueda esperar tal gesto. Tengo ganas de arrancarle la cabeza. Intento soltarme pero me tiene muy bien cogida. Cabronazo... te mato...
-Deja de hacerte la fuerte . No va contigo. Preocupas a Maeve en vano.
-Adila te lo ha contado.
-Si.
-Los arcanos de Padre sois lo peor.- Él continua abrazándome sin hacer nada más que la suficiente fuerza para retenerme. Anochece. Ahora él está en ventaja.
-Necesito desahogarme y contigo solo me apetece enviarte de nuevo al submundo en pequeños trozos. Muy muy...pequeños...-Ehogan empieza a acariciarme el pelo, despacio.
-Estoy aquí... para ti también. Por Maeve claro, pero también estoy aquí para ti.- Le cuesta decirlo, empieza a darme palmadas suaves mientras que yo, le devuelvo el abrazo y soy yo quien, ahora no puedo soltarlo.
-Ella...es...todo lo que tengo. Yo no soy como los demás Arcanos de Madre, yo...siempre he sido diferente. Siempre he sido más...como tú.- Digo sin contener el asco que siento.
-Lo sé. Maeve me lo contó en su momento hace mucho, mucho tiempo... por eso tú nos odias más que nadie. - Su voz es dulce. Solo puedo sollozar levemente sin decir nada durante largo rato hasta que por fin no me queda nada de energía, para nada. Ehogan no se separa de mí en ningún momento. Repitiendo todo el tiempo las palmaditas y las caricias en el cabello.
-Baja a ver a Maeve. Voy a hacer la ronda. Déjate querer un poco y descansa. Si necesitas algo, pídelo. -Me suelta, me dirige una sonrisa cómplice y sale volando. Se pierde en la noche.
Cuando bajo, Maeve me ofrece con una tierna sonrisa la cena. Comemos a solas y en silencio.
-Lo... lo siento. - titubeo sin saber porque.
-No pasa nada. La misma noche que te confiesas yo me voy con otro. Es normal. Lo que no entiendo es que Ehogan siga vivo. O yo misma. - Recoge las cosas, aviva el fuego y se acomoda en el saco de dormir. Sobre un montón de ramajes secos que hacen de colchón. Parece cómoda. Me meto con ella en el saco detrás. Nos echo dos mantas más y la abrazo por la cintura. Coloco despacio mi barbilla sobre su cabeza y espero a que se quede dormida.
-¿No esperarás que me duerma así como si nada no?
-No lo sé.
-Estoy preocupada por ti Eridian.
-Pues no lo estés.
-Eridian...
-Yo me llamo Eirian. -Le corto enfadada de nuevo. Ella me pregunta entonces y yo le respondo:
-¿Por qué? Pues, tras uno de tus desmayos empezaste a llamarme así.
-Ehogan te empezó a llamar así y yo, pues ... no lo sé. -Intento reprimir mi enfado en vano.
-Genial, te olvidaste de mí, y Ehogan hizo que me recordaras con un nombre equivocado.
-No te enfades. ¿Por qué Ehogan te llama así?-Maeve me suplica que me relaje. Lo hago.
-Ehogan siempre me ha llamado así porque en el submundo se me conocía por el apodo de Eri y porque Eridian es nombre de Arcano de Padre. A Ehogan supongo que le encanta torturarme porque soy una neutral, como los primeros arcanos. Es una rareza muy mal vista por todos los Arcanos, salvo por los primeros Arcanos que si podían elegir bando. Yo, yo elegí estar contigo porque eras más afín a Madre. Eirian es el nombre de Arcana de Madre.
-No tiene sentido, Er.. en fin, tú eres mucho mucho más mayor que yo. Has vivido mucho más.
-Llevo siguiéndote mucho tiempo.- Miento. Si no hubiese sido por Maeve, seguramente me habría ido sola a vagar y a esconderme del mundo como hizo Adila. Quizá la habría encontrado a ella y me habría quedado allí. Quizá no estaría viajando con Maeve. Maeve era buena con todo el mundo. Siempre he sentido celos de Ehogan. Porque desde que lo conoció, dejó de hacerme el caso que me hacía antes. Maeve fue mi cuidadora. Maeve ha sido mi mentora siempre. Me ha cuidado siempre. No soporto tener que compartirla con Ehogan. Me fastidia aún más que Ehogan, si sea capaz.
-No importa como me llames. Solo quiero que estés bien. - Maeve se vuelve hacia mi. Me mira largamente indecisa. Yo cierro los ojos agotada. Y reposo contra la pared de la cueva.

Entonces ella me besa en los labios. Mientras disfruto de ese gesto de cariño, no puedo evitar pensar en las palabras de Ehogan. Me dejo querer. Pido. Quiero más que eso. Le quito el corsé despacio. Soy consciente de que provocamos ese efecto en los humanos. Aunque a mí nunca me había pasado. Se me hace raro ver a Maeve así. Me parece maravilloso y extraño, irreal. Pero no se si soy yo, o es ella. No quiero aprovecharme de ella. Poco me importa de repente cuando ella empieza a desnudarme y a acariciarme de una forma que nunca creí posible. Nos acomodamos juntas y dejo que me quiera. Le dejo hacerme todo aquello que ella desea conmigo. De repente la poca conciencia que me queda, me obliga a mirar hacia más allá de la entrada de la cueva. No hay nadie. Intento escuchar a través de los sonidos de la noche y los gemidos apagados de Maeve si hay alguien fuera. No. Nada. Ahora mismo, Ehogan deja que ella sea toda mía. Quizá, sí pueda acostumbrarme a compartirla. Agradezco que la temperatura sea templada incluso para esta época del año, para ser de noche.
-Eirian... - Me reclama pidiendo más. Intento volver a centrarme en ella, en lo nuestro. Me encuentro agotada, me siento débil por la noche. Maeve lo sabe, se coloca sobre mí y una vez más, cuida de mí, me mima, me ama de una forma que logra llevarme arriba. Tan arriba como antes yo deseaba estar. Me siento tan feliz como esta tarde alcanzando el cosmos. Más arriba, más rápido.  Hasta que al igual que allí, empiezo a ahogarme. Después de una inmensa sensación de dicha, empiezo a dormirme de nuevo cayendo y cayendo de nuevo al vacío. Más y más rápido.




3 comentarios:

  1. Como te he dicho en ocasiones pretéritas, está muy bien enlazado todo el cuerpo de los díalogos, muy bien contado, paso a paso,. El primer párrafo es un buen comienzo, podemos ver el sendero, esa respiración pausada antes de examinar el terreno. También es bastante visual el aspecto relativo a las emociones de los personajes, cómo pasan enseguida del estadío de vigilia al del enfado, el enojo, el estallido propio de la preocupación. Debes separar, dejar espacios, entre los diálogos y la narración pura y dura, para que se distinga claramente la digresión, o sea, que los personajes ya no hablan y es el escritor el que narra lo que viene ahora o cómo describe el momento. Muy bien. Espero la próxima. Eran 20 partes, así que ¿esto se está terminando??? ¿Tienes nuevos proyectos?
    Saludos cordiales, hasta pronto.

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    1. Gracias!!! aplicaré tu corrección en los próximos escritos y trabajos. En cuanto a si se está acabando, sí, como dije, son 20 cap. Ya queda menos. Si, siempre tengo proyectos abiertos y nuevos. No todos los publico aquí, si tienes alguna preferencia en cuanto a sobre el futuro. Creo recordar que dijiste en el cuestionario, que querías una novela oscura, sobre vampiros. Intentaré satisfacer esa demanda.

      Saludos. Gracias por leer y comentar.

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  2. Estaría bien, la verdad. Un placer comentar y estar en contacto. Una novela gótica e incluso con la introducción del tipo de personajes que te he comentado que me gustan, eso estaría muy bien. Pero por supuesto, vuela libre, que no dirija mi pluma mis gustos particulares. Saludos

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