martes, 12 de julio de 2016

La decisión de Maeve(4)

Al despertarme me encuentro a salvo en mi habitación, la misma Reina esta junto a mí, muy preocupada. Me mira asustada. Los sustos no son buenos para los embarazos. Intento levantarme rápida. Ella me lo impide.
-No debes levantarte aún, descansa.-Se sienta lentamente en la silla.
-Majestad, sus tareas, su ...no tiene que preocuparse por mi.
-Te encontró el mozo del establo en las caballerizas por la mañana, ¿Se puede saber que has estado haciendo?
-No lo recuerdo.-Miento descaradamente para no preocuparla. Entonces alguien me da un capón en la cabeza. Solo una persona haría algo así. Eirian.
-Idiota. Menos mal que la Reina me ha hecho llamar. -La miro asustada, es una mujer fuerte, brillante, inteligente aunque su aspecto es el de una mujer de mediana edad, pecas, piel pálida rosada, delgada como un palo, melena salvaje  y rizada con unos ojos a juego que dan miedo. Es la segunda de la promoción. Sacerdotisa de la Madre. ¿Ha venido desde el templo? ¿Sólo por mi?
-¿Cuanto tiempo llevo dormida? -Intento calmar los ánimos.
-Día y medio. Idiota. Idiota. Idiota...-Empieza a darme capones uno detrás de otro. Mi amada soberana se levanta despacio y nos deja a solas. Me ordena descansar y retomar mañana mis tareas habituales. Yo asiento conforme. Aprecio una gran ternura en su mirada y yo le respondo con un gesto leve mientras intento parar a Eirian.
-Eirian por favor para. Estoy muy cansada.- Coge un tazón caliente de la mesilla de noche y empieza a darme de comer a la fuerza.
-Eirian quema, para...para...-Eirian se comporta como mi hermana mayor y pequeña, siempre ha estado ahí, protegiéndome, aconsejándome, dándome la fuerza que necesitaba cuando me vencía el hastío. Ella es, o eso dice, la única persona que me conoce de antes de despertarme sin memoria en el templo. Nunca me ha contado nada de mi vida anterior. Lo respeto porque dice que me prometió no decirme nada mi vida después. Después...de...mi error, del hechizo.

-Despierta Maeve, no te me duermas o te tiro la comida por la cabeza.
-Lo siento...
-Vale, seré buena si me cuentas que ha pasado.
-Te lo he dicho, no lo recuerdo.
-Idiota. ¿Te crees que me lo creo? A la reina la puedes engañar pero a mi no, no,no,no...
-Es verdad... Tú me conoces mejor que yo.
-Eso es.
-Vale, pero ya sabes...
-Si, si, si. Idiota, tú siempre con la discreción absoluta.
-No te rías.
-Crees que el hecho de que hayas acabado en las caballerizas maltrecha e inconsciente me va a provocar una ataque de risa, es que no me conoces. A no ser que te hayas ido de juerga, entonces no te lo voy a perdonar porque me prometiste llevarme contigo.
-No es eso. Esa noche, mientras descansaba. Se me apareció...
-¿Un monstruo? -Me pregunta entusiasmada, a Eirian le encanta cazar monstruos para traficar con ellos o enviarlos de nuevo al submundo matándolos.
-Un...Arcano de Padre.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJA...-Empieza a reírse a carcajadas. Al ver que no me río, poco a poco su risa histérica e incrédula va menguando.
-Es broma...verdad...-Yo niego lentamente avergonzada con la cabeza. Eirian ladea la cabeza confusa, pensativa. Muy callada. Raro en ella.
-Ah, umm, esto...¿Seguro?
-Si. Yo tampoco me lo creía. Me atacó, me persiguió y fui al lago para invocar la barrera protectora. Aguante toda la noche. Y tu decías que no hacían falta ejercitar los ejercicios cada día.
-Te ataco.
-Dijo que mataría a la reina. ¿Crees que tiene algo que ver? ¿Su hijo, o ella...quizá a Padre no le guste porque es muy cercana a la Diosa Madre? Este reino siempre ha sido seguidor de Padre.
-¿Puede ser... Porque iría a por su criada?
-Porque yo puse las defensas de su habitación. Por lo que veo, funcionó.
-¿Te llegó a tocar?-Parece muy enfadada.
-No. Pude zafarme. Pude protegerme. Pero dijo que volvería. - Eirian me abraza hasta asfixiarme.
-Para...para...
-Idiota, idiota idiota. ¿Por qué no me pediste ayuda?- Niego lentamente con la cabeza.
-Eirian, nunca te pondría en peligro.
-Eso lo sé, nunca lo has hecho. Precisamente por eso...tú...-Aguanta su enfado, su preocupación.
-Necesito dormir.
-Si. De acuerdo. Idiota. No se te ocurra levantarte de la cama. Me quedaré contigo y resolveremos esto juntas. Juntas. Ni se te ocurra hacer nada sola. O te mato. -Cierra la puerta cuando sale. Me quedo dormida enseguida. Con ella siempre me siento plenamente segura y tranquila.

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