jueves, 14 de julio de 2016

la decisión de Maeve (5)

Allí está de nuevo en el balcón, sola y de noche, no aprende. Tendré que darle otra lección. Maeve es estúpida, casi se mata abusando de sus habilidades. ¿Tanto terror le inspira ese cuerpo humano? Ella era valiente. Nunca se asustaba de nada. Actuaba como si todo lo pudiese arreglar sola. Nunca mostraba miedo.
Lo extraño es que hace días que no veo monstruos por los alrededores, la reina está haciendo un buen trabajo a la Madre Diosa. Padre tiene que estar rabiando. Aunque sinceramente, me da igual. Me encanta que Padre esté molesto. Ver a Madre y Padre discutir es divertido. Dicen que el nuevo hijo de la reina traerá armonía al mundo. Que será un gran líder. Supongo que nadie hablará de la madre. Ella sí que está haciendo el trabajo sucio. Es curioso cómo se difuminan las historias en el tiempo, como cambian y cambian el presente. Maeve está tan tranquila ahora. Quizá la decisión que tomó fue la acertada. No. No. Me traicionó. No.
De repente, algo se lanza a por mí. Algo veloz y familiar. Al esquivar y adentrarme en el bosque, lo llevo a un claro. Lejos de Maeve, por si acaso. Entonces al prepararme para atacar, la luz de la luna me revela la identidad de mi atacante. Eridian. Arcana de la Madre.
-Cuanto tiempo. -Le saludo con fingida cordialidad.
-Cuanto tiempo…-Sisea muy enfadada.  Sus alas blancas lucen preciosas a la luz de la luna, su aspecto es de una belleza a temporal y única. Sus cabellos se arremolinan con el viento indomables. Sus ojos destellan con un color antinatural azul añiles.
-Tú…tendría que haberlo sabido.
-Pasaba por aquí. Nada más.
-Voy a matarte. – Sus garras lucen amenazadoras, pero a mí no me intimidan. Ni ella. La única que me intimidaba ya no es más que una humana débil y estúpida.
-Sabes que no.  Yo soy mejor que tú. ¿Estás aquí por alguien en concreto? – Me preparo para el combate.
-Sí, igual que tú. - Murmura muy enfadada.
- ¿En serio? ¿Maeve está aquí? -Le sonrío con tranquilidad.
-No te hagas el tonto conmigo. Eres un idiota, idiota te digo. -Cuando voy a emprender mi ataque, me detengo. Ella no tiene intención alguna de matarme.
- ¿Por qué no has intentado matarme? - Eridian sabe cosas que yo no. Por ejemplo, sabría cuál fue la decisión de Maeve, eran inseparables. Sabe muchas cosas que yo no. Eso me revienta.
- ¿No vas a atacarme? Estoy esperando a que empieces.
- ¿Tienes miedo Eridian? ¿Qué te asusta tanto? -Intento saber que se propone. Retrocede. Eridian nunca retrocede, es demasiado impulsiva.
- ¿Qué me estás escondiendo Eridian?
-Nada.  Ya sé lo que necesito. No te acerques a la reina ni a Maeve. -Alza el vuelo.
-No puedes matarme. ¿Por qué no puedes matarme Eridian? Si no luchas a muerte conmigo, sabes de sobra que puedo contigo. -Alzo el vuelo y me lanzó raudamente a por ella.
- ¡Suelta! - Peleamos. Ella solo emplea la defensa. No me ataca. La inmovilizo estrellándolos contra el suelo. No voy a matarla porque tiene información que yo quiero.
-Dime por qué no puedes matarme. Dime porque Maeve tomó esa decisión, dime porque Maeve es ahora lo que es. Dímelo Eridian o te partiré las alas y te las arrancaré de cuajo. -Eridian me mira asustada. Con lágrimas en los ojos.
-Estúpido. Estúpido. Estúpido…te odio. Te odio. Te odio…-Empieza a lanzar manotazos al aire sin darme. Me aparto de ella despacio. Así no es divertido.
-No voy a alejarme de esa estúpida. Últimamente se ha puesto en peligro. Yo solo quería darle un susto para que tomase precauciones. Yo…solo quería que aprendiese que tiene que tener cuidado…- Eridian se levanta despacio y se acerca, yo evito su mirada, cuando suavemente me vuelve para contemplarme, soy yo quien contengo las lágrimas.
-Maeve no me recuerda Eridian. Así, la vida, es aburrida. Es vacía.
-A ella le pasa igual. Aunque no sabe por qué. Se pone de mal humor. Intento distraerla, ponerle retos, pero en el fondo, sabe, que le falta su pasado. Se aferra a la rutina humana como buenamente puede. Ni siquiera sabe que ella es una arcana. - Susurra de repente.
- ¿No lo sabe? ¿No recuerda nada? - No lo puedo creer. ¿Pero que ha hecho? ¿Estúpida Maeve, no sabe el daño que hace?
-No. Ni siquiera me recuerda a mí. No sé qué hizo. Ni como, ni porqué. La he perdido Ehogan. Mi Maeve se ha perdido… -Empieza a llorar.
-Pero… ¿Por qué? ¿No podemos re-instaurarle la memoria? ¿Qué cosa tan horrible ha podido hacer para castigarse así? – No hay nada que pueda imaginarme que haya podido hacer Maeve para merecer esto. No se me ocurre. Eridian recobra la compostura.
- ¿Ehogan, ella alguna vez…alguna vez…te contó algo?
-No nos llevábamos bien. -Le digo a la defensiva.
- ¿Estás seguro? No es así como yo lo recuerdo.
-Nos peleábamos todo el tiempo. Apenas era sincera conmigo. - Le bufo a la defensiva.
-No es lo que yo recuerdo. Por ejemplo, ella confiaba en ti. Recuerdo que te confió a ese bebe Arcano de Padre y lo ocultó de Madre. Solo me lo contó cuando ya estuvo hecho y el pequeño estaba a salvo junto a Padre en el submundo. Ella nunca había hecho antes algo así. Desde que te conoció ella cambió. -Es cierto. No siempre peleábamos. Nos gustaba desafiar a Padre y Madre haciendo travesuras.
- ¿Te hablaba de mí? -Le pregunto con timidez.
-Todos los días. -Sonríe muy a su pesar.
-Oh, no tengo intención de matar a la reina. Volveré al submundo, no tengo nada que hacer, mientras estés con ella…yo…sobro. – Ella me retiene.
-Pero podrías intentarlo. Quiero decir, si haces el papel de villano, y haces creer a Maeve que eres el malo, le darías un estímulo. Algo. Quizá entre los dos, podamos hacer que recuerde. No podemos contarle nada de su vida, pero si recuerda por ella misma, entonces…-Me mira esperanzada y me contagio de su entusiasmo. Quizá la vida pueda ser divertida de nuevo.
-Me lo pensaré

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